Media Review: En Mi Casa.com

foto vía instagram

En la industria de alimentos y bebidas los medios cada vez son más relevantes, la competencia es cada vez mayor y la necesidad de un medio especializado se ha vuelto de cierta manera indispensable para aquellos que no confían en los medios no tradicionales como redes sociales.

Lamentablemente la mayoría de los medios actuales cometen el error de enfocarse únicamente en labor de ventas y descuidan tanto el contenido como la redacción y el motivo de esta columna es evidenciar estos errores comunes.

Entre los medios impresos que se han mantenido fieles a su contenido y mantenido una línea editorial consistente se encuentra EnMiCasa.com, una revista enfocada a un mercado más maduro.

Su contenido, estilo y redacción recuerda a las revistas de los años 90’s que se acumulaban en las estanterías junto a capas de polvo entre cada volumen pensando, que algún día, sería necesaria la receta que estaba en la edición del año tal o cual y servía para todo aquello que ahora utilizan pinterest.

Ahora que los medios digitales son hasta una referencia de credibilidad EnMiCasa.com genera contenido digital tanto en blog cómo en redes sociales, siendo un medio  accesible y amigable. Además, tienen una comprensión clara de que estos medios son diferentes y, sus artículos, aunque mantienen el mismo contenido, está segmentado y diseñado como cada medio lo requiere.

Usualmente su contenido se divide en publicidad, recetas, entrevistas y artículos de interés mezclado con fotografías que con mucho decoro son pautas publicitarias.

Aunque la redacción de algunas columnas dejan mucho que desear por falta de conocimiento técnico o por no elegir un sólo lenguaje (por ejemplo la columna de baking por Andrea Sánchez) y sus entrevistas en vez de profundizar son transcripciones, su contenido está diseñado para un mercado claro y sus recetas, que al final son el valor de la revista, son una demostración de buen gusto, atractivo y conveniencia .

Al final EnMiCasa.com es un lifestyle magazine cuya embajadora es Beatriz Descamps (no es ningún secreto, pues su nombre aparece en la portada). La revista tiene un gustó clásico y sencillo; una cocina que yo llamo a prueba de idiotas (porque difícilmente vas a quedar mal con ella) y una fotografía que enamora la vista.

No es de extrañar que la revista sea en realidad un portafolio de ELOQUENTE que se dedica a los medios y foodstyling, promoviendo su fotografía y diagramación que recuerda a una revista de modas que en lugar de marcas de ropa muestra marcas de vajilla.

A los “foodies” que no conozcan la revista, los exhorto a buscar un par de ejemplares y leerlos con detenimiento. Aunque la revista no te enseña en qué lugares comer, te enseña a comer.


 


 

Redacción por Abel S. Bosé

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La “autenticidad” de Matute

Tu lado más humano lo descubres cuando una sonrisa ajena te
causa felicidad.

Con una personalidad que se refleja en su local, Jorge López es la cara supuestamente oculta del bar Matute. Confiado de sus gustos,
que se vuelven evidentes tras conocer el bar, Jorge ha logrado mantener un
concepto al que aún nos estamos acostumbrando en Guatemala, diferenciado tan
sólo por transmitir su personalidad de manera consistente.

Al entrevistarlo se reconoce que Matute es muy personal;
como cuando te preguntan sobre una relación actual, en vez de respuestas claras
sólo hay caos sin principio ni fin, porque lo que te mueve a hacerlo no es la
cabeza sino el corazón, que no necesita respuestas sino emociones.

Entre un par de copas y una grabadora, él cuenta su
experiencia desde que se comenzó a interesar en su concepto sin darse cuenta
que nació de la apatía hacia las típicas chingaderas de amigos, cuando una
salida representa una borrachera escandalosa en vez de una conversación entre
copas.

Jorge es un diseñador gráfico que fue conociendo a lo largo de su carrera cosas que fueron más valiosas; la atención al cliente fue una. La obsesión a los detalles y la posibilidad de identificarse con un lugar lo han mantenido alerta mientras sus experiencias en trabajos anteriores le enseñaron qué no hacer.

El inicio fue complicado desde la aceptación de la idea. Habiendo
conceptos “seguros” para invertir, querer hacer algo diferente es riesgoso,
pero para Jorge, es hacer algo auténtico; algo por lo que esté dispuesto a
despertarse todos los días y mejorarlo; algo que pueda llamar propio y no encontrarlo
en cada esquina.

La colaboración de chefs como Giselle Moreno o Fernando de
la Parra en el menú insinúa la ausencia de celos profesionales y, la
recomendación personal para ir a Karma porque ama el lugar, lo confirma.

Lo que muestra la <> de Jorge es esa  que nace del amor al servicio y la satisfacción de ver una sonrisa en cada cliente. Eso no significa que matute sea para todos, porque al final es el reflejo de una personalidad única que su único miedo es “que no pegue el concepto” y asegura que antes de cambiarlo está dispuesto a cerrarlo.

El sueño para el futuro es tener una terraza y posiblemente otro local, pero siendo idealista y honesto, él preferiría ver que la ciudad pueda estar llena de locales estilo Karma o Matute, que cada uno tenga su identidad y pueda seguir conociendo y descubriendo lugares.

Ratatouille

Las películas de Pixar se caracterizan por la conexión que logran con el público. Ver este tipo de películas te identifica con tus sueños, pasiones o recuerdos de infancia y, para cualquiera en la industria de cocina, se puede identificar con todas las anteriores al ver Ratatouille.

Esta recomendación no es para conocer algo nuevo, que probablemente ya la han visto, sino una recomendación para volver a ella y cuestionar en qué te puedes sentir identificado.

La escena que resume toda la película es el servicio del plato ratatouille y lo que representa para el personaje Antón Ego, su review del restaurante y el redescubrimiento de la cocina, de lo que es realmente valioso y de la posibilidad de hacer lo que te gusta.

“In many ways, the work of a critic is easy. We risk very little, yet enjoy a position over those who offer up their work and their selves to our judgment. We thrive on negative criticism, which is fun to write and to read. But the bitter truth we critics must face, is that in the grand scheme of things, the average piece of junk is probably more meaningful than our criticism designating it so. But there are times when a critic truly risks something, and that is in the discovery and defense of the *new*. The world is often unkind to new talent, new creations. The new needs friends. Last night, I experienced something new: an extraordinary meal from a singularly unexpected source. To say that both the meal and its maker have challenged my preconceptions about fine cooking is a gross understatement. They have rocked me to my core. In the past, I have made no secret of my disdain for Chef Gusteau’s famous motto, “Anyone can cook.” But I realize, only now do I truly understand what he meant. Not everyone can become a great artist; but a great artist *can* come from *anywhere*. It is difficult to imagine more humble origins than those of the genius now cooking at Gusteau’s, who is, in this critic’s opinion, nothing less than the finest chef in France. I will be returning to Gusteau’s soon, hungry for more.

Ratatouille

We need to feed the whole world

Parte importante de cualquier profesión es conocer un poco de su historia y , cuando hablamos de comida, estamos hablando de algo que ha tenido un papel crucial para el desarrollo humano y ha evolucionado de formas inesperadas.

En la actualidad muchos alimentos son menospreciados debido a la comodidad a la que hemos llegado, la producción se ha facilitado y valoramos alimentos que tienen mayor contenido en fibras o antioxidantes, convertimos el contenido calórico o la facilidad en algo menos relevante.

Esta conferencia de TED habla de la evolución del pan y su relevancia a lo largo de la historia. .

We need to feed the whole world

El silencio es valioso

Recuerdo que hace algunos años compartía con mis amigos la frase “más vale permanecer idiota que abrir la boca y demostrarlo”. Hasta el día de hoy he metido la pata varias veces y creo que si te dedicas a la crítica o presumes de periodista es importante mantener cierto nivel de cultura e información antes de escribir.

Un medio que tomó bastante relevancia durante el 2015 fue nómada. Medio de comunicación que demostró estar interesado en política y con respecto a esos artículos evito emitir opinión.

Aunque su enfoque comenzó en política, decidieron expandirse y tener dos “gastros”, como ellos llaman a sus supuestos críticos gastronómicos con dos características en particular: ignorantes y pretenciosos.

Cierto es que en sus perfiles dicen desconocer o afirman que su conocimiento es empírico pero olvidan que como periodistas y como voz en un medio, su responsabilidad es la información.

Fresita la Hada es la columnista que ha demostrado que para escribir en nómada no necesitas informarte, que una columna de opinión es divagar en mis propios pensamientos y que puedo perder el punto de la columna para hacer mis criticas personales.

El uso excesivo de adjetivos, la pretensión de juzgar calidad sin conocimiento y su redacción ociosa y fútil devalúan la idea de una carrera en periodismo gastronómico, resaltando el trabajo de otras revistas de la industria que a su vez dejan mucho que desear.

Entre sus artículos destaca por su mediocridad: “Por eso me cae mal Arzú”. Artículo que se sale completamente de la línea de la columna enfocándose en el trabajo del alcalde, además de mencionar al choripan como un clásico de la comida Guatemalteca.

El resto de sus artículos se mantienen en lo superficial, un tono personal aburrido y una reomendación incompleta.

Motivos para leer a Fresita la Hada: saber que evitar.

El chocolate es posiblemente una de las comidas más apreciadas en el mundo occidental. Originario de mesoamérica el cacao se volvió relevante gracias a los procesos que comenzaron a aplicarle en Europa y por eso los mejores chocolateros se encuentran en Bélgica, Alemania, Francia y, en la actualidad, incluso España, sin embargo, el desarrollo del chocolate no se queda únicamente en la élite de la cocina como el chef mencionado en este documental, sino va mucho más allá al considerar a los productores.

Este documental, aunque es un trabajo periodístico mediocre y su información es limitada, es una ventana hacia una realidad desde diferentes perspectivas y por lo mismo lo recomiendo para cualquier involucrado en la industria de alimentos o simple curioso.

Fuera de la parte emocional y subjetiva de cada personaje, creo que hace falta mucha investigación al respecto de los origenes del chocolate, de las plantaciones, de las empresas que lo fabrican y de la historia del mismo. Además se ignora la parte química y física relevante, y termina siendo una contraposición de una versión romántica de la chocolatería americana, una versión esnob ligeramente ignorante de la alta chocolatería y una versión amarillista de la producción del cacao.