WunderChef: Nicolás Vanzetto

15317839_1147903008596414_4385318080221392256_n

Una de las profesiones indispensables para la cocina que es fácil de olvidar es la fotografía. Cualquier producto existente puede tener una relación con esta profesión pero, dedicarse a la fotografía de alimentos tiene una exigencia diferente: la transmisión en una imagen las sensaciones que los otros sentidos no logran alcanzar.

Por eso el FoodStyling es mucho más que lograr hacer que la comida se vea bonita, es transmitir nostalgia, aromas y recuerdos sin comprometer el plato.

21078565_2036057379956300_8915045990761025125_n

Nicolás Vanzetto es una persona que lo logra con maestría y lo podemos ver en el trabajo editorial que ha realizado con TBR y Mister Menú en más de una ocasión (también fue el fotógrafo de Raices).

A quienes lo conocen se habrán dado cuenta que es una persona carismática y entusiasta, además de sumamente paciente. Es un hombre con creatividad instintiva y un hombre de artes. Su primer amor fue la música y cuando esto no pudo ser su vida y trabajo de tiempo completo comenzaron otros intereses y así terminó en lo que hace ahora.

Nicolás vive en Guatemala desde hace varios años aunque es de herencia Italiana, el es Argentino y trabajo durante mucho tiempo en España. Su pasión por la fotografía nació mucho después de haber comenzado en la cocina, profesión con la que más allá de experimentar se destacó en su momento pero que tuvo que “sacrificar” por los horarios que una cocina exige, que no necesariamente encajan con un hombre de familia.

21151308_2036440913251280_2423047360803313299_n

La razón por la que elegí escribir sobre Nicolás es para recordar el valor de esta profesión, pues una imagen de comida/cocina debe transmitirte algo que no cualquiera entiende. No cualquier fotógrafo se dedica a la cocina, así como no cualquier fotógrafo es retratista. Es necesaria experiencia en ambas artes para lograr un resultado holistico y Nicolás definitivamente lo logra.

Es importante recordar que una buena imagen puede crear o destruir una marca, además que una fotografía definitivamente dura más que el montaje de un platillo.

Entre sus aspiraciones está realizar trabajo editorial para la revista SAVEUR o FOUR Magazine, mientras llega a ese punto de su vida (que sabemos que lo hará) se dedica a dar talleres de fotografía entre sesiones y edición de su trabajo.

21034231_2034540646774640_7310652643139386214_n

Fotos vía Facebook.

 

logo basico.jpg

 

Redactado por: André Schrei

El Cacao

Hasta la fecha, no se ha llegado a un consenso sobre el centro de origen del cacao. Cheesman (1944) y Portillo et al. (2000), por ejemplo, sugieren que el origen del cacao se encuentra en el Amazonas, y que a partir de esto se formaron dos grupos, el cacao tipo criollo, el cual se distribuyó hacia el norte, y los actualmente llamados forasteros, que se encuentran principalmente en países del sur de América (Motamayor et al., 2008). Por otro lado, en base a la variabilidad genética encontrada en el norte de Venezuela se sugiere que este es su sitio de origen (ICCO, 2013). Otros autores consideran que es originario de América Central, principalmente Guatemala y México (Miranda, 1962), dado que es en estos países donde se encuentra el tipo de cacao “criollo” que significa “nativo” de estos países, de donde proviene su nombre.

En base a los relatos mitológicos (descritos posteriormente), se podría asegurar que el sitio de origen es en el que habitaban los mayas, puesto que estos lo consumían y conocían ampliamente desde hace miles de años y es a partir de estos relatos de donde se conoce mucho acerca de la morfología y utilidades del cacao; sin embargo, Motamayor et al., (2002), en base a estudios sobre variabilidad genética en los que compara muestras de árboles de cacao de distintas regiones de América (desde Sudamérica hasta México), determinó que el cacao tipo criollo clasificado como nativo de la región maya es más parecido genéticamente a tipos criollo encontrados en toda la región centroamericana, y existe poca variabilidad genética entre muestras. Esto sugiere, en conjunto con otros estudios, se pudo haber originado en América del Sur y su dispersión hasta América Central fue consecuencia de migraciones y domesticación.

Esta domesticación y explotación del cultivó llevó a la formación de tres principales variedades de cacao, que por algunos son consideradas distintas subespecies (Whitkus et al., 1998). Tras la colonización española, el potencial del fruto fue descubierto y explotado, de modo que fue adquirido por otras regiones, como el Caribe, para cultivarlo ampliamente y satisfacer la demanda que recientemente había surgido en Europa (Marcano et al., 2006). Dado que el cacao de interés era el tipo criollo, este era el que estaba presente en todos estos países; sin embargo, los cultivos en Trinidad fueron devastados a causa de un desastre natural y la introducción de una nueva variedad proveniente de la selva amazónica baja y su polinización con algunos de los criollos llevó a la formación de una nueva variedad, cacao Trinitario, el cual, aunque no era considerado puro ni de alta calidad, era productivo y se introdujo en regiones de Sudamérica. Esto llevó a cruces entre criollo y trinitario y es por esto que actualmente el cacao tipo “criollo puro” se encuentra únicamente en regiones centroamericanas (Yang et al., 2011).

Aunque en Guatemala actualmente se cultiva cacao tanto en el sur-occidente como en el nor-oriente, durante la época precolombina las regiones productoras principales en Guatemala estaban comprendidas en la región sur-occidental (Suchitepéquez, Reatlhuleu, Quetzaltenango y San Marcos, figura 2) (Guevara, 2010). Esto sugiere que actualmente el cacao tipo criollo puede ser encontrado en cultivos de esta región.

 

mapa ana kakaw 2014
Figura 1. Principales regiones productoras de cacao durante la época precolombina. Funete: ANAKAKAW (2004).

El cacao tipo criollo es el de mayor interés comercial; sin embargo, actualmente por algunos autores se denomina cacao tipo criollo “antiguo” al tipo criollo puro, originario de centro América, y “moderno”, a una mezcla del criollo y trinitario (Marcano et al. 2006). Los agricultores buscan siempre escoger los árboles de mejor calidad, que cumplan tanto con calidad como con productividad, resistencia a enfermedades, entre otros. Sin embargo, este interés de los agricultores ha llevado a una reducción de la variabilidad genética entre los cultivos  (Leceteau et al., 1997). Aunque se deben cultivar árboles con las mejores cualidades, es de vital importancia mantener su variabilidad genética, pues esto lleva a una mayor probabilidad de supervivencia de la especie (SIFUPRO, 2010). Un ejemplo del efecto negativo que tuvo esta falta de variabilidad genética en los cultivos se presenta en 1980 en Brasil, donde la enfermedad Witches’ Broom llevó a la devastación de un cultivo completo de cacao, y en 1930, en Trinidad, el virus Wollen Shoot acabó con la industria (Aikokpodion, 2012).

  1. Valor cultural del cacao en Guatemala

El cacao, después del maíz, es el cultivo de principal valor en la cultura maya; se tenía una diosa del cacao (figura 1) y era considerado como el alimento de los dioses, de donde se deriva su nombre científico Theobroma cacao. Este fue definido por Carl von Linné en el siglo XVIII (Coe et al. 2005) la palabra Theobroma tiene una etimología de origen griego, que significa literalmente “alimento de los dioses”, mientras que cacao proviene del término “kakaw”, descifrado en 1974 por Loundsbury a partir del códice maya Dresde, en el cual observó jeroglíficos de dioses  sosteniendo frutos y semillas de cacao (McNeil, 2006). A diferencia del papel del maíz en la civilización maya, los escritos sobre la mitología y los orígenes del cacao son limitados, aunque ambas mitologías están íntimamente relacionadas y en un punto convergen.

Como es de amplio conocimiento, en el Popol Vuh se relata que, según la cosmovisión maya, los hombres eran de maíz y estaban hechos para dar alimento a los dioses (Bellini, 2003), y se cree que el cacao era su principal alimento. Entre los códices y esculturas mayas es frecuente encontrar figuras representando a dioses sosteniendo un fruto de cacao, vasijas similares a las que se utilizaban para beberlo, e incluso existen varias representaciones de un árbol de cacao personificado en el dios del maíz (McNeil, 2006), en la que se observan frutos de cacao en sus extremidades y una piel con corteza de árbol, de modo que se refleja claramente la importancia del cacao en la cultura maya.

Según los relatos, recopilados por Gutiérrez (1991), el dios del maíz fue decapitado como sacrificio, y su cabeza fue colocada en un árbol de cacao, simulando ser uno de sus frutos (figura 1) (Thompson, 2004). Esto llevó a que el árbol del cacao formara directamente parte del dios del maíz, de principal importancia en esta mitología. Se dice que cuando este dios (Hun Huhnapú) fue atrapado por demonios y llevado al inframundo, quiso permanecer con su pueblo, y su forma de hacerlo fue reencarnándose en el cacao. Es desde este momento en el que el fruto del cacao pasa a tener un valor muy alto, pues poseerlo equivalía a tener una pieza sagrada.  (McNeil, 2006);

 

cacao y maiz

Figura 2. Izquierda: Ixcacau, diosa maya del cacao. Derecha: Cabeza del dios del maíz (Hun Hunapú) simulando ser un fruto de cacao, después de su decapitación.

Fue a partir de este punto en el que se comenzó a utilizar la semilla de cacao como elemento de trueque, convirtiéndose en la principal moneda entre los mayas. Por otro lado, se cree que el uso de las semillas de cacao como monedas fue establecido por Hernán Cortés cuando llegó a las tierras mayas y las monedas que él poseía no eran suficientes o no tenían el suficiente valor para pagar a sus soldados (Aranda, 2005). Es por esto que, cuando vio el alto valor que daban los mayas a estas semillas, decidió tomarlos como moneda para pagarles. A partir de esto, los españoles consideraban a estas semillas tan valiosas como el oro, según indica el cronista Fernández de Oviedo (Martínez, 1997), y esta era la forma de pago de los españoles a sus trabajadores; por ejemplo, en las Leyes de Indias, promulgadas por los monarcas españoles (Horcasitas, 1974), estaba establecido que el pago consistía en 25 semillas por día de trabajo. Para tener una idea sobre el valor monetario que tenía el cacao, Aranda (2005) reporta que en el siglo XVI, un conejo equivalía a 10 semillas, a un esclavo se le pagaba con, y 2 zapotes equivalían a 1 semilla; a finales del siglo XVI, un real era equivalente a alrededor de 100 semillas.

Las semillas del cacao como principal moneda permaneció hasta mediados del siglo XIX (Thompson, 2004), aunque se cree que su uso como tal llegó hasta inicios del siglo XX. Según Lara (2005)  el uso de una semilla como moneda permitía mantener los precios de forma estable, puesto que, si se tenía una producción muy alta de estas semillas, estas no eran destinadas al trueque, sino que los productores aprovechaban la ocasión para procesarlo y consumirlo como bebida en ceremonias. Esto refleja la característica cultura maya, en la que no se tenían gastos superfluos, más que los necesarios para rendir culto a los dioses (UNAM, 2005).

La preparación de cacao en forma de bebida fue llevada a cabo inicialmente por los mayas; esta consistía en moler los granos del cacao después de haber removido su corteza, para obtener así el llamado “licor de cacao” (Fins, 2013). A partir de algunos jeroglíficos también se pudo determinar la utilización de maíz como uno de los ingredientes para esta bebida; este se agregaba como forma de atol y se agitaban ambos componentes hasta generar una espuma, y esta era una bebida “privilegiada” cuyos únicos consumidores formaban parte de la élite mayor y, algunos consideran que también era consumida por soldados durante las guerras (Nájera, 2012). Dado que era considerada una bebida tan exclusiva y privilegiada, comenzó a utilizarse en ceremonias, principalmente en casamientos, y se cree que desde ahí comienza la relación entre el chocolate y el romance (World Cocoa Foundation, 2014).

Redacción por Ingrid Schrei

SOY RAÍCES

Raíces comenzó con un sueño, un miedo y mucho orgullo. Un sueño por ver a Guatemala cómo referente de la gastronomía. Miedo de perder todo lo que tenemos por no saber apreciarlo y orgullo de qué representa Guatemala y todo lo que tiene.

La idea de utilizar un plato como símbolo que nos unifique nació de la comida como vínculo cultural. El elemento más simple para transmitir una cultura dónde su aceptación se reduce a aceptar un plato desconocido.

Al reconocer el valor de Guatemala surge la interrogante ¿Qué nos hace falta? Tenemos la historia, los productos y la investigación; tenemos los cocineros, la creatividad y el talento. ¿Por qué no somos EL referente de la cocina después de haber destruido los paradigmas de la cocina francesa?

Después de tiempo de pensarlo y de discusión llegamos a la conclusión que nuestra carencia está en la unión y en la comunicación y así es como nació el proyecto. Raíces busca unificar al gremio y comunicar el valor de nuestros ingredientes, nuestra historia y nuestro talento para demostrar el potencial de nuestra gastronomía.

A lo largo de la planificación tuve el gusto de conocer a cada uno de nuestros conferencistas, a algunos más que a otros. Debo admitir que les tengo una admiración plena a cada uno de ellos que fue seleccionado por las ideas que tienen que compartir que, además, cuentan una historia que necesitamos escuchar. Sus ideas retan los paradigmas actuales y presentan una posición clara sobre quienes somos, quienes fuimos y hacia a dónde vamos.

TODOS

Además de los conferencistas, que tomaré el tiempo para hablar de aquellos de quienes no lo he hecho, tuve el gusto de conocer profesionales que me ayudaron a lo largo del proyecto. El equipo de Mister Menú que nos apoyaron en la logística del evento; Lucía Cosenza, la diseñadora del plato; Nicolas Vanzetto, nuestro fotógrafo, que nos apoyó de forma incondicional y sumó al evento un ánimo y pasión que nos sorprendió; y Miguel Maldonado y Alejandra Saravia que nos apoyaron con producción audiovisual.

La satisfacción más grande no fue el resultado final, fue descubrir que muchas personas creen en Guatemala y tan sólo están esperando la oportunidad para apoyar algo más grande. La dedicación de cada persona involucrada me demostró que podemos lograr algo mayor a cualquier sueño y es tan sólo de juntar las piezas adecuadas.

Por eso estoy seguro que lograremos algo y la fecha tentativa del próximo evento que realizaré es 27 de Julio del 2018, mientras tanto, estoy trabajando en un documental para mostrarle al mundo quienes somos.

WunderChef: Marvin Martinez

marvin.jpg

Marvin Martinez será parte de #YoSoyRaices representando una parte que solemos olvidar que es parte de nuestra gastronomía, la coctelería. Marvin es un bartender Avant-garde que está luchando contra corriente para demostrar el  valor de su profesión y hasta ahora se ha posicionado como EL bartender en Guatemala.

Aunque comenzó de forma autodidacta con el apoyo de medios digitales como youtube, después de convertirse en el representante de Guatemala para la competencia World Class dejó el pragmatismo para formalizar su formación en la coctelería.

Además de ser el ícono de la mixología en Guatemala, es la persona que está luchando contracorriente enaltecer, además de su propia profesión como bartender, el servicio en la restauración.

Si quieres comprar tus entradas para el ciclo de conferencias, ya puedes hacerlo a través de todoticket.

logo basico.jpg

 

Redactado por: André Schrei

Fotografía por Nicolas Vanzetto

Wunderchef: Debbie Fadul

MON COEUR low

Conociendo el trabajo de Debbie no es de extrañarse que vaya a ser uno de los conferencistas de #YoSoyRaices, después de todo, ella ha sido el ejemplo a seguir en varios aspectos.

Además de ser de los jóvenes líderes de esta generación de cocineros, sus proyectos otorgan valor a cada uno de los participantes de los proyectos. Desde el productor de hortalizas hasta el bartenter que la acompaña (usualmente Marvin Martinez), pasando por los meseros, cocineros y llegando finalmente al cliente.

Entre sus proyectos podemos mencionar Chef de Mon Coeur, que fue como empezó su trabajo de creatividad y libertad en la cocina; EN restaurante, un proyecto de alto nivel de una vez al mes donde aprovecha para contar historias y generar sentimientos; y Un Plato Mil historias, un proyecto que promueve el consumo local por el valor del producto más allá que la idea de locación.

Si quieres comprar tus entradas para el ciclo de conferencias, ya puedes hacerlo a través de todoticket.

logo basico.jpg

 

Redactado por: André Schrei

Fotografía por Nicolas Vanzetto

CuentaPlatos: Luchi Cosenza

El proyecto #YoSoyRaices involucra a muchos talentos. Profesionales en el área que han logrado mucho, más allá de la cocina involucra a fotógrafos, profesionales audiovisuales, chefs de alto nivel y científicos. Pero fuera de la cocina, para lograr que esto esté a la altura que merece nuestra cocina, también involucramos a #LaCuentera.

Luchi Cosenza es la creadora de Cuenta Platos, una mujer apasionada que convirtió su profesión en dar algo más a través de un símbolo y nosotros la quisimos involucrar, además de su talento, porque era la única que podía trabajar el Símbolo de #YoSoyRaices con la pasión y dedicación que merecía.

 

plato

La comida es el vínculo más fácil para conectar dos culturas y unificarnos, pues aceptar otra cultura a través de la comida es tan sencillo como comer del plato ajeno, un plato en el que te ofrecen lo mejor que pueden darte. Aceptando el valor de lo que te ofrecen y disfrutando el instinto más básico: alimentarse. El plato de Raíces no es sólo un símbolo, es un plato del que se puede comer.

Luchi comenzó pintando platos por otra razón, nació de la necesidad de curar la depresión. Estando desconectada del mundo pero con la idea de hacer arte y sentirse mejor, mientras venía de viaje a Guatemala en un vuelo largo escribió su “plan de negocios” sobre escribir historias que promovieran la salud mental. (Es importante mencionar que Luchi está entrenada para hace coaching*)

es un método que consiste en acompañar, instruir o entrenar a una persona o a un grupo de ellas, con el objetivo de conseguir cumplir metas o desarrollar habilidades específicas”

– wikipedia

Comenzó con tazas y platos, pero más allá de las piezas de porcelana, las personas le abren su corazón y le cuentan detalles de historias sobre aquel que recibirá el plato. Cada producto cuentero lleva un mensaje positivo de amor propio que promueve la salud mental.

Lo más valioso del arte de la cuentera es que todo su arte es positivo y está influenciado por la cultura guatemalteca, los colores siempre son alegres para que la persona que reciba su cuenta Platos sonría y se sienta feliz. CuentaPlatos es una marca alegre, optimista y busca promover el amor propio, para generar un sentimiento de bienestar contigo mismo y que sonrías al ver algo hecho especialmente para ti.

Por todo esto, elegimos el trabajo de Luchi para representarnos, porque representa alegría, porque representa a Guatemala y porque sobre todas las cosas es amor propio, a lo que hacemos y a lo que podemos lograr con una pequeña motivación y una sonrisa.

logo basico.jpg

 

Redactado por: André Schrei

Fotografía por Nicolas Vanzetto

 

WunderChef: Roberto de la Fuente

banner 2 low

Roberto de la Fuente es el Chef de Clio’s, un restaurante que comenzó como un bistrot frances y ahora a evolucionado a ser un referente de la alta cocina en Guatemala, razón por la que será parte del ciclo de conferencias #YoSoyRaices.

El trabajo de Roberto junto con su hermana Olivia se enfoca en los detalles, comenzando por el servicio, el ambiente, la arquitectura del lugar y la calidad de los productos. Un restaurante que no duerme, pues comienza desde bajas horas de la madrugada con sus producciones y panadería y finaliza el hasta que el último comensal decide retirarse (2 o 3 de la mañana).

Roberto cree en la dedicación a sus comensales a través de su equipo de trabajo, en la dignificación de los puestos de servicio y en el consumo de productos responsables. Aunque comenzó como un bistrot francés (después de todo su educación culinaria iba por esa línea), su pasión y amor por Guatemala, sus ingredientes y tradiciones lo ha convertido en uno de los chefs que ha sabido implementar nuestros sabores en su cocina.

Clios destaca por amplitud de trabajo, teniendo el mayor control posible de sus insumos para entregar al comensal una atención que compite a nivel internacional.

 

logo basico.jpg

 

Redactado por: André Schrei

Fotografía por Nicolas Vanzetto

WunderChef: Paula Enriquez Winter

15317839_1147903008596414_4385318080221392256_n

 

“Entender que lo que te estás disfrutando es el viaje, que lo que dejas no es una herencia sino que es un legado. Hay un lenguaje que tenemos que seguir dejando.”

De todos los cocineros que he tenido el agrado de conocer Paula es el epítome de mi visión en la gastronomía Guatemalteca. Además de tener un amor incondicional a Guatemala y a nuestros ingredientes y tradiciones comparto con ella la visión de un desarrollo sostenible desde el productor hasta el producto final promoviendo nuestra identidad cultural y el desarrollo económico.

Paula es una cocinera que ha estado enamorada de la cocina desde que tiene memoria, comenzó a experimentar en el mundo culinario gracias a sus abuelas y sacó un bachillerato en turismo y gastronomía en Cobán, su ciudad de origen.

“Hoy el cocinero va entendiendo que es cocinero. Que chef es un puesto. Somos un ejercito comprometidos a la continuidad de la cultura por nuestra gastronomía.”

A los diez y siete años llegó sola a la ciudad con la idea de estudiar en Zunil gastronomía profesional, administración de hoteles y restaurantes y un técnico en diseño floral. Su decisión de estar ahí fue definitivo para el resto de su carrera pues, Ileana de Ramirez, su mentora en aquella época, siempre la apoyó y la motivó a que le diera el valor correspondiente a los productos de Cobán. Además, en palabras de Paula, “ella hacía ver la cocina como algo noble y fácil”.

Una lucha constante a lo largo de sus estudios fue no tener en quién apoyarse y conocer la ciudad y comprar ingredientes viajando en camioneta a mercados y supermercados que desconocía pero eso la motivó aún más y a tener confianza. Si ya estaba acá, tenía que hacerlo y hacerlo bien.

Yendo a mercados en búsqueda de ingredientes se dio cuenta de que cada ingrediente tenía mil historias: Qué era, cómo se usaba, de dónde venía, quién lo cultivó y quién lo vendía; además de su historia ancestral si acaso tenía una.”

Cuando comenzó a trabajar en cocina le dieron la libertad de probar utilizar los ingredientes de Cobán y fue descubriendo a través de las estadísticas del restaurante que la gente podía valorar lo mismo que ella defendía.

Su experiencia se fue expandiendo al igual que su curiosidad y fue conociendo a diferentes personas que la ayudaron a descubrir más de las raíces de Guatemala. Entre ellas: Luís Villar Anleu (Cocina Popular Guatemalteca), Armándo Cáceres (Vademécum Nacional de Plantas Medicinales) y César Azurdia (Raíces mayas).

Cuando aún estaba en proceso de descubrimiento con nuestra cocina y tradiciones, nuestros ingredientes y las técnicas conoció el trabajo de Gastón Acurio, pero más importante que su trabajo como cocinero su visión de la cocina como un arma social y de desarrollo. Paula ya estaba trabajando el tema de identidad pero percatarse de que la comida es el vínculo más importante para compartir la tradición por que es lo que te nutre y lo que siempre consumes era abrir los ojos para ver  algo mucho más grande.

En un principio, Paula quería que Cobán fuera un referente gastronómico por su diversidad y valor. Cobán tiene la materia prima pero un mercado con poca innovación. En ese entonces no había más que un restaurante típico que vendía carne y cak-ik y los restaurantes de perfil “internacional”. Todo este pasado la llevó a comenzar el uso de ingredientes nativos y, aunque convencer al empresario nunca fue fácil, comenzó el trabajo serio de una propuesta clara de uso.

Tras enfocar una visión clara Paula volvió nuevamente su vista a los cultivos de Cobán. Al percibir cultivos de la naturaleza del cardamomo (considerando que somos el más grande exportador) es absurdo pensar en una renta y precios que no valoren a los trabajadores por lo que su empresa se convirtió en el involucramiénto de las comunidades en los cultivos, el desarrollo y las ventas.

“Tenemos que entender que entre la academia y la cocina está el medio ambiente y la agricultura. Los mejores restaurantes del planeta son los mejores aleados de sus productores. El cocinero tiene que entender que tenemos que comer lo mejor de cada lado y lo mejor de temporada.”

A esto, en paralelo, comenzó a investigar las propiedades nutricionales de cultivos nativos, las especies comestibles de la región y cómo comenzar a incentivar el cultivo para autoconsumo, con la idea en mente de apoyar una mejor nutrición, seguido de una venta del excedente para estimular la actividad económica. Una simulación del casó de Perú, creando una cadena de valor completa y sostenible.

Para ello debía poder apoyar a microproductores y así nació la incubadora de negocio, un lugar con la capacidad de otorgar créditos para capacitarse y producir productos locales. El siguiente paso es terminar de atar esto a la proyección cultural y a la innovación, dándole a nuestra tierra el valor al que hemos sido miopes.

“No puedes innovar de manera profunda y objetiva si no conoces nuestras raíces.”

El camino que Paula está caminando no es fácil ni glamuroso, es un camino lleno de pasión y amor a lo que haces y la única forma de lograrlo es así. Según ella, es momento de generar un movimiento que genere muchos argumentos pero sobre todo muchas pasiones para apoyar el desarrollo y trabajar en ello. “La gente está a la espera de que las cosas sigan pasando, nosotros tenemos que ser quienes lo haga”.

Redacción y entrevista por André Schrei

banner wc andre